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LA IMPORTANCIA DE LAS CALORÍAS

Artículo Editorial. Fuente: CF INFORMER XXV – Verano 2010/2011

 

Su hijo con FQ necesita más energía en sus comidas (medida en forma de calorías) porque su organismo debe trabajar tiempo extra –debe gastar más energía que lo normal- para poder sobrellevar los efectos de la enfermedad en sus pulmones y sistema digestivo.

 

Por eso, sólo para mantener su crecimiento y desarrollo en un nivel normal, su ingesta de energía deben ser aún más elevada que lo necesario para un joven no FQ de la misma edad, altura y peso. Su hijo necesita 100% de calorías de más para reemplazar la energía perdida en su lucha contra la enfermedad.

 

El número de calorías necesarias en la dieta para alcanzar este objetivo de un plus del l00% depende de varios factores. Por eso, el médico o nutricionista puede indicar un objetivo a cumplir con las calorías, así como pautas sobre la cantidad de calorías que proveen los principales grupos de alimentos (proteínas, hidratos de carbono y grasas) que proveen de energía al organismo.

 

Los expertos en nutrición concuerdan en afirmar que un individuo con FQ debe concentrar su mayor ingesta de calorías en las proteínas y consumir una moderada cantidad de hidratos de carbono. En lo que se refiere a las grasas, dado su elevado valor energético, debe comer tantas como pueda tolerar. Se entiende como “tolerancia a las grasas”, que no causen molestia abdominal, aumento de flatulencias o de movimientos intestinales.

 

Su hijo necesita una gran cantidad de proteínas (tales como huevos, carne, pescado, legumbres, y productos lácteos) para construir, mantener y reparar los tejidos. Los hidratos de carbono (frutas, verduras, dulces, fideos, pan y arroz)  son el combustible inmediato para trabajar y mantener la temperatura corporal. Las grasas (manteca, grasa de cerdo y aceites vegetales) pueden ser grandes proveedores de energía, y junto con los hidratos de carbono, mantener el organismo funcionando y en movimiento así como ayudar a los pulmones y al sistema digestivo a luchar contra los efectos de la enfermedad.

 

Si el cuerpo toma más calorías (proteínas –hidratos de carbono – grasas) de lo necesario para ese día, la energía extra se guarda en forma de grasa. Para el niño con FQ esta energía de reserva puede ser una gran ventaja, especialmente en los períodos de infección pulmonar cuando necesita combustible extra para hacer funcionar su organismo y luchar contra la enfermedad.

 

Otra proteína versátil y reforzadora de calorías es el huevo. Puede ser la clara o el huevo entero, hervido o crudo, y se usa como suplemento de muchas comidas. Cada clara contiene 15 calorías, 4 gramos de proteína de alta calidad y ninguna grasa. (La yema tiene la grasa). Así, se pueden aumentar las calorías y las proteínas agregando clara de huevo al cocinar huevos revueltos, “omelettes”, pan de carne, hamburguesas y postres.

 

Un postre posible: clara de huevo batida combinada con azúcar hace un excelente merengue que puede comerse solo u horneado como base de un pastel relleno de helado, budín o conserva de frutas.


Con 4 gramos de grasa en su yema, las calorías totales del huevo llegan a 75, mientras que la clara tiene 15. El huevo entero puede suplementar comidas de la misma forma que la clara. El huevo duro también puede agregarse a salsas, ensaladas, carnes y otras comidas.

 

Otro modo de suplementar las proteínas y calorías de sopas y carnes es agregar los purés envasados para bebés. Cada envase de estas comidas para bebés son una gran fuente de proteínas (alrededor de 14 gramos) y calorías (100 a 130). Se puede incorporar parte o todo el contenido de un envase de puré de carne, pollo o hígado cuando se prepara caldo de carne o verduras, sopa de verduras, pan de carne y hamburguesas.

 

Los dulces, que son hidratos de carbono, almacenan también muchas calorías en poco volumen y se digieren fácilmente. Cada cucharada de azúcar blanco tiene 48 calorías, de mermelada, 55, y de miel, 62. Otros suplementos dulces para bocadillos y comidas son las pasas de uva (29 calorías por cucharada) y frutas secas variadas. Las pasas de uva son también un excelente sustituto de los “chips” de chocolate en las galletitas.

 

El queso (duro, suizo y “cheddar”) es otro suplemento con muchas calorías y proteínas pero también con mucha grasa. Por ejemplo, 30 gramos de queso “cheddar” tienen 114 calorías, aproximadamente 9 gramos de proteínas y 10 gramos de grasa. Si se desea menos grasa en el queso, se debe elegir el “cottage” o un queso descremado.

 

 

 

INTERESANTES REALIDADES SOBRE  NUTRICIÓN EN ADOLESCENTES CON FIBROSIS QUÍSTICA (FQ)

 

Malina Boone, U.S.A. Fuente: CFW Newsletter Nº 4, 2004).

 

La adolescencia presenta un conjunto de cambios físicos y emocionales dentro del organismo. La FQ afecta de manera diferente. El defecto básico en esta enfermedad es un error en el intercambio de sal y agua en algunas células. Esto hace que el organismo produzca un moco espeso y pegajoso que obstruye los pulmones y conduce a la infección. El cuerpo necesita más calorías para luchar contra la infección. Puede ser difícil para los adolescentes con FQ comer lo suficiente por día como para satisfacer sus necesidades, especialmente cuando no se sienten bien. Muchos de estos adolescentes necesitan entre un 30 y un 50% más de calorías que otros de su misma edad. Esto equivale a 3000 – 5000 calorías diarias. Una dieta bien balanceada elevada en calorías es importante para un adecuado crecimiento y peso.

 

Proteínas: La cantidad de proteínas que se necesitan por día es el 15-20% de las calorías totales. Las proteínas se encuentran en carnes, legumbres, huevos, leche y productos lácteos. Las comidas altas en proteínas son frecuentemente ricas en vitaminas, minerales y grasas.

 

Hierro: Se necesita más hierro durante la pubertad, cuando aumenta el volumen de músculos y sangre. La carne, el pescado, la avena y las pasas de uva tienen mucho hierro.

 

Calcio: El organismo necesita más calcio cuando los huesos están creciendo. La mala absorción propia de la FQ significa que cuanta menos vitamina D se absorbe, también se absorbe menos calcio. La leche y los productos lácteos son grandes fuentes de vitamina D y calcio.

 

Zinc: El zinc ayuda a la función inmune, al crecimiento y en la curación de heridas. Las nueces, carnes y mariscos tienen mucho zinc.

 

Si están prescriptas por el médico, las enzimas son necesarias para ayudar a la absorción y digerir la comida. Sin ellas, puede ser más difícil ganar altura y peso. Los suplementos nutricionales pueden ser necesarios si la ingesta calórica no es la adecuada. La alimentación por intubación es otro modo de agregar calorías extra. Estas pueden ser opciones que el dietista especializado puede discutir con el paciente. La forma en que este último trate a su organismo, lo afectará por el resto de su vida.

 

Nota del Editor:
Este artículo fue extraído de la sección “Vivir con FQ” publicada por la Fundación de Fibrosis Quística (CFF) en su página web: www.cff.org